jueves, noviembre 19, 2009

Se trata de soñar…

Te han aconsejado: Detente, pon un rompeolas al canal de la ilusión. Demasiada intensidad late en tu pecho y hay limitaciones que se imponen, limitaciones que son como esos candados cuyas llaves son echadas al mar, y las puertas permanecen cerradas sin albergar la esperanza de ser abiertas.

Reinventa tus sentimientos, más bien reoriéntalos, convéncete de que son otra cosa, no te digas que los reprimirás porque eso te convencerá de que portas dentro tuyo un reflujo peligroso de neurosis (una palabrita sofisticada para describir los laberintos interminables de la frustración humana) que puede, a la postre, resultar dañino y erosionar tu yo.

Se trata, talvez de la conveniente convicción de convencerte a ti mismo (conveniencia, convicción, convencimiento -  tres pasos secretos, para disgregar  emociones destructivas) de la imperiosa necesidad de sublimar tus deseos, tu admiración y atracción por ella. Sublimar no es enmascarar, es  una especie de truco mental, o simple trueque, (aunque en verdad, no es tan simple como parece) en el cual mediante un apropiado mecanismo de defensa sicológico, permites descargar el peso de los deseos que arropa tu ser a una zona desértica de tu inconsciente y los dejas allí desamparados, a merced del azar y del olvido (únicas aves de rapiña, conocidas por devorar lo vivo, y no lo muerto).

Podrás, en última instancia adoptar el famoso Síndrome del Camaleón, una especie de camuflaje absurdo en donde pretendes convencer a todos a quienes pueda interesarle, especialmente a ella (la tentadora manzana prohibida), que puedes transitar con maestría de malabarista, el delgado hilo de la simulación, diciéndote: Soy lo que no soy, siento lo que no siento, puedo sobrevivir al martirio del abismo, de estar cerca de esa a quien amo, pero sin desearla, sin cortejarla, sin pretenderla.

Bueno, una línea recta y divisoria fue bien trazada ya, entre tú y ella, y en tus manos atadas no podrás sostener la sartén por el mango sin que se te caiga al vacío.

Te queda una esperanza: Las líneas rectas tienden a quebrarse con el tiempo, y quizás para cuando eso suceda todavía tengas suficiente fe en ti mismo, y la fuerza de voluntad necesaria como para apostar porque ella, esa a quien deseas con tanta celosía, se sienta persuadida o motivada a desatar las amarras de tus manos y tender en ellas las llaves de su destino, las de su vida y su razón de ser.

Soñar, esta demás recordártelo, es como cubrir tus ojos con un pañuelo y echarte a andar por la calle de mayor tráfico que conozcas, sin saber si alguien te dará la mano, por compasión para ayudarte, o si chocarás de lleno con la dura realidad hasta perder toda conciencia de ti mismo en el intento.

Los pragmáticos no se cansaran de decirte que soñar es alimento de ilusos. Yo, que no soy radicalista en nada, te digo que soñar es tan necesario como vivir, que la ilusión atemperada es la materia prima con la cual se construyen los grandes logros.

¿Hay, acaso, algún logro mayor que la conquista del amor soñado, tras una larga travesía de infortunios y penalidades del alma?

El poeta no se equivoca:

“…No se goza bien de lo gozado,
sino después de haberlo padecido.

Y añade:

“…Lo que el árbol tiene de florido,
Vive de lo que tiene sepultado”.

viernes, noviembre 13, 2009

Encuentro.

A Virginia B. L.










Una escalera movible
como el deseo.
Una plaza enorme y angosta
como el cielo de los pobres.
Un café, un par de sillas.
Tú, sentada en la esquina opuesta,
armada de sonrisas,
cargada de promesas,
Hiciste de la noche,
en su octava y novena hora,
una noche feliz
que lo será siempre.

lunes, noviembre 02, 2009

Languidez y nostalgia

"Yo quisiera saber, continuaba diciendo en voz muy baja, voz de misterio, si hay alguien capaz de explicarme por qué se experimenta aquí, en este sitio, esta nostalgia, nostalgia que he sentido todos los días de mi vida y que se insinúa en el pecho de todos los moradores de la isla. Yo quisiera saber si alguno ha comprendido que esta languidez proviene, simplemente, de que la isla entera es una mariposa que suspira por sus alas..."
Selma Lagerlof

jueves, octubre 22, 2009

El Lamento de las Preguntas

Porque el hombre es carne de cañón para la muerte. Porque el dolor es la flecha del azar de los azares. Porque no hay alegría sin misterio. Porque cada camino tiene atajos que llevan a ninguna parte. Porque no sabemos si vale más llegar o no volver. Porque te vas y siempre vuelves al lugar del crimen. Porque el agua, a veces brota del cauce equivocado. Porque ya no vienen golondrinas a este mar. Porque buscas y casi nunca encuentras. Porque la lluvia es la promesa de los cielos turbios. Porque anoche soñaste con una paloma sin alas que volaba. Porque la luciérnaga es luz de los sin patria. Porque el final es la utopía de los cobardes. Porque las preguntas no tienen fin y para ellas no existen respuestas, tanto en el cielo como en la tierra: 
Callamos.
Esperamos.
Cantamos.

viernes, octubre 16, 2009

“La Muerte: paradoja, transmutación y presagio en poemas de Lauren Mendinueta”.












Por Joel Regalado


De acuerdo a Freud hay cierto vínculo entre el deseo, la belleza y la muerte como atributos del objeto sexual.(1) Que la muerte sea equiparada a conceptos que tienen que ver con aspectos tan directos y mundanos de la vida, es una prerrogativa de Freud que puede ser discutible, y difiere mucho del pensamiento de Enmanuel Lévinas quien propone lo metafísico antecediendo a lo ontológico y para quien la muerte es mucho más que la desaparición, el paso a la nada o el no ser. Para Lévinas la muerte es como un acontecimiento sin respuesta, imprevisibilidad que le es ajena, al cual el sujeto entra poblado de misterio.

Al leer los poemas de Lauren Mendinueta, escritora colombiana radicada en Portugal, hallamos precisamente la presencia de la muerte en muchos de sus versos, interconectada a múltiples significantes y paradojas que responden a inquietudes revisadas por los principales autores de algunas de las corrientes del pensamiento moderno y postmoderno.

La paradoja de la muerte: la memoria silenciada versus la consciencia del porvenir infinito.

En su poema “Nocturno en muerte”, Mendinueta establece esa paradoja y ubica el concepto de que ‘la muerte borra la memoria. En adelante el pasado no existe”. Es decir la muerte es la nada, el silencio, el no ser, o ese estado de sueño permanente que nos propone el pensamiento teológico cristiano de los últimos dos siglos, pero sólo en relación al pasado. Asi lo establece cuando precisa:

“A los muertos se nos ha vedado el mirar atrás”.

Sin embargo, el poema sigue con una contraposición paradójica, cuando agrega en el próximo verso:

“Es sólo porvenir la muerte. Marcha indefinida.”

La palabra porvenir unida a la idea de una marcha que no acaba, indica la realidad de un futuro inidentificable que surje de la muerte. Muerte definitivamente no es pasado porque la memoria se extingue, pero puede ser futuro en tanto lo ligamos con el misterio, tal como propone Lévinas: “La muerte tiene un carácter imprevisible porque no está fija en un horizonte, porque me toma imprevistamente y por ello sin oportunidad de lucha, ya que es imposible tomarme de lo que me apresa”. (2)

Desde la perspectiva de la muerte hacia la contemplación de la vida.

Si Freud vincula el deseo y la belleza junto con la muerte pero involucrando lo sexual, Mendinueta poematiza la muerte en su encuentro con el ser, involucrando lo existencial  Así, del poema Nocturno Marino leemos:

“La desconocida regresa
Lívida
Flotante
Envuelta en noche
Y con el fresco olor
De la muerte”.

Hay varias ideas que subyacen en estos versos. Primero, nos habla de regreso, de una vuelta a la vida, de un renacer que puede ser literal, o bien, metafórico si lo entendemos en el plano del surgimiento del ser, el escaparse de la oscuridad existencial, la nostalgia, el desarraigo, la levedad anímica, (“envuelta en noche”),
o de una resurrección literal que involucra la pérdida de la corporalidad: “…el fresco olor de la muerte”. Además, el verso habla de una desconocida, un ser que ha perdido la identidad con la vida, se ha desconectado de ella o la desconoce y para ello utiliza dos vocablos que conjugan esa idea general del poema: “…lívida, flotante..”. Si analizamos los versos en un contexto mayor, hallamos que precisamente esa desconocida emerge de la oscuridad del mar y se encuentra impedida de trascender ese no-ser, de quebrar el efecto inexorable de la muerte, su olor, su lividez.

La vida como presagio,  espejo y transmutación de la muerte.

El otro lado de la moneda en relación a la muerte surge en algunos de los poemas De Mendinueta. Ya no es el ser que ha perdido la memoria de la vida y marcha hacia el porvenir de la muerte. Ya no es la desconocida que surge de la muerte y enfrenta la vida envuelta en ese sudario. Ahora la poeta mira en el espejo de la vida, el rostro de la muerte que la acosa y la persigue, que la acompaña o la seduce.

“Las sombras merodean
La muerte me acompaña
Y yo
Tratando de arrancarla como un velo.”

Y en ese mismo poema titulado ‘Media Noche”, repite:

“Voy despoblándome
Y la muerte
Insiste en habitarme”.

Si nos atenemos a la concepción de la vida en esa dualidad meta-religiosa que todos conocemos, La noche es sinónimo de tinieblas y de muerte, la luz lo es de la vida y del bien. Es por eso que a Lucifer, a quien se identifica como la personificación de todo mal, se le llame en teología: “El principe de las tinieblas”, de quien provino la muerte, al seducir a Eva para que mordiera la manzana de la desobediencia. También, el relato bíblico nos presenta a Adán y Eva escondidos entre árboles oscuros, en la búsqueda de las sombras, huyen de la luz de la inocencia, inmediatamente después que pecaron y se aliaron con el mal. Recordemos que la mayoría de los conjuros del mal se los asocia con la llegada de la media noche del misterio, la posibilidad de enfrentar o asociarse a fuerzas oscuras y desconocidas con conocimiento superior sobre la muerte, conocimiento que nos es vedado a los mortales.

En el poema “Otra noche’ surge la expresión de la lucha contra el presagio de la muerte desde la vida, en estos sencillos, pero hermosos versos:

Todo sigue
la muerte lo puebla todo
el pavimento
los buses
la sombra
la ruina
(¿todo?)

La interrogación final en ese “todo” que además la poeta decide encerrar en un paréntesis, indica la duda, pero también la certeza de que la muerte pende como Espada de Damocles sobre el ser, y determina la memoria del pasado y puede disgregarse en cada acto consciente, proyectarse al porvenir, a lo que quizás nunca seremos, o a lo que soñaremos que fuimos sin tener conciencia de ello.

Conclusión:
Sí, la fenomenología de la muerte es un vocablo recurrente en el poemario de Lauren Mendinueta. A veces, a la poeta se le ocurre seducirla, como una manera de sublimar su presencia inexorable e imprevisible.

“Corro en busca de la muerte.” (Confesion Nocturna).

Ese correr, esa búsqueda, puede ser una huida premeditada al abrazarla, cierto mecanismo de defensa para estar en paz con ella, para batallar con sus temores. Por eso nos resultan perfectamente naturales las declaraciones de la poeta en una entrevista que concediera a Alessio Brandilini: "A fin de cuentas la Muerte es la verdad más universal de todas.". Y no nos atrevemos a refutarle, reconociendo como sentencia T.S. Eliot "la manera como el mundo termina, / no con un estallido / sino con un sollozo”, sólo que ese sollozo está presente al nacer, y desde ahí la amenaza de la muerte se nos anuncia implacable y brutal. Por dicha incertidumbre es que la vocación del poeta se yergue para compaginar esa tragedia, desenmarañarla, desmitificarla, consciente de que tal como recita la autora: “El escritor busca aquello no escrito que complete la página no iniciada del hombre.” (Escrito de noche).


(Para leer y conocer mejor sobre el trabajo poético de Lauren Mendinueta, ir a su página-blog

http://www.laurenmendinueta.com/)

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Notas.
1. Citado por M.C. Beatriz De Ita Rubio1 - Universidad Autónoma de Nuevo León. "Emmanuel Lévinas: el deseo de trascendencia como esencia de la subjetividad" .

2. Idem.

jueves, octubre 15, 2009

Postal

Madre, el viento azota
de adentro hacia afuera.
Uno puede perderlo todo,
Y aunque pirata sin ojos,
levantar el mástil del barco,
cortar el ancla a tientas,
borrar la neblina del cristal
para imaginarte sonreír a lo lejos.
Pero casi nada queda grabado
en la piedra que el mar azota.
Y nada es igual a los sesenta y siete años.

Se puede añorar tu voz por un teléfono portátil.
Se puede llorar al lado de un caracol roto.
Se puede disimular la mano herida
mientras se aborda otro tren
que no ha de conducir
a tu barrio de siempre.

Hay deseos que son gotas de tiempo
dibujados en el cielo a modo
de cicatriz arqueada.
Hay deseos que esperan o desesperan:
como el de reecontrar en tus canas
la sabiduría del reloj,
o buscar en el cajón de tus cosas favoritas,
el cordón umbilical de la esperanza.

Madre, la niebla se vuelve una muralla
violenta entre dos mares.
En la postal de Diciembre
se retrata la galería donde sentada
tejes el último paño de lágrimas.
Pero tambíen tu rostro duerme
En tendederos del patio,
entre macetas de geranios secos,
botellas vacías, abanicos empolvados.
Y tu voz cansada,
declara el toque de queda
de la noche amortajada,
con una copla marcial y silente.

miércoles, octubre 14, 2009

Bella Vista. Hermoso nombre, para un hermoso encuentro.


Bella Vista. .
La plaza, el posible encuentro, las llamadas, los secretos compartidos. Un día que prometía. La tarde llegó como un viento extraño, el cielo fue cubriéndose de crespones y un poco de tristeza y de nostalgia, con algo de lluvia a ratos, cabalgaron por el camino del crepúsculo hacia la noche desafortunada. Si, la nueva contrariedad, la nueva pared que no nos deja todavía vernos. (Cantan Leo Dan o Alex Bueno)

Tu voz, tus textos en el mobile siguen intactos en la memoria inmediata, mientras me pierdo en el tumultuoso tráfico de la ciudad. Un sudor frío me abraza y debo resignarme a lo fatal:  Se deslizan buenos deseos por atajos equivocados.

¿Renunciaremos, así no más? ¿Dejaremos que un par de nimias circunstancias nos derroten el sueño deseado? NO. NO. NO.

No renunciaré, (y espero que tú tampoco) a ese cruce de miradas que nos hemos prometido, al apretón de manos, a la plática de corazón a corazón, a vernos cara a cara como lo que somos: Dos almas que comparten tantas inquietudes, tantos buenos deseos, tantas cosas dulces y sencillas que no se compran con dinero, ni se tiran al zafacón de los recuerdos con simple indiferencia o con desdén.

Esperaré, como espera la noche la luna, aunque el cielo  cubra todo con borrascas.
Esperare como espera el ruiseñor ante la flor mecida por el vendabal que azota de repente.
Esperaré porque en tu voz hay algo que no merece rechazarse, posponerse, ni  puede definirse con palabritas profanas, sino con aquello que nunca sobra y siempre falta: calma, bondad, inteligencia, empatía, solidaridad.

Esperaré porque sí, porque quiero, porque eres así de fantástica.  Porque me conmueve y me  persuade la promesa de ese último párrafo en tu correo, que he releído varias veces:  


"Un abrazo apretado, caluroso y esperanzador".   


Una promesa casi del tamaño de mi propia esperanza.