Debajo del Mapa



"Pero nosotros hemos ido siempre perdiendo nuestras eternidades, dejándolas atrás a lo largo de nuestra vida, siempre con los zapatos puestos para echarnos a andar." Rafael Alberti.


"...bajo el MAPA, alrededor  y debajo de todas las huellas y en medio el amor." Pedro Mir.

"Llegas de cualquier sitio y, elegido al azar, sin MAPAS, sin señales, el otro lado esconde la sorpresa feliz y azul."  Juan Carlos Abril

"Desterrado del llanto  ahora vives en el país de fuego, sintiendo crecer los altos pinos, estudiando los MAPAS de la poesía, cuidando la exactitud de tus relojes.." Oscar Acosta.

"En la misma esquina de este viejo MAPA hay un país que añoro.
Es la patria de las manzanas, las colinas, los ríos perezosos, del vino agrio y el amor." Zbigniew Herber

Imagen - http://www.laurawills.com.au/
Thursday, January 16, 2014

Tan poeta y tan Cantinflas



Tan optimista era aquel bueno de Benedetti, tan sobrio, tan sencillo, tan directo e indirecto. Tan poeta y tan cantinflas, y a la vez, hurtándome un cliché de Don Joaquín Sabina, tan "cinco estrellas'.

En el poema, un rejuego de palabras, un vuelo y revuelo preciso de coloquios y apelaciones, jugaba en el poema, como juegan los niños con los conceptos absurdos de los adultos, y se permitía, sin pedir permiso a nadie, reducir todo lo incoherente a un lúcido quehacer de buenos goces, a un"amoroso batallar" por conservar las cuentas claras.

He aquí Mario Benedetti, ido ya, descansando inerme en el sueño de los sueños, púber impertérrito, chico querido del barrio para quien juguetes y baratijas que otros desechaban a manera de hobby, eran diamantes todavía .

Helo aquí, poniendo un ramito de flores al altar de ese amor lejano y entrañable, con esa sonrisa pluscuamperfecta e inajedtivable, con esa mezcla de solemnidad y humor mucho mas cercano a Sancho Panza que a ese "drama queen" de Don Quijote.

Nuevo canal interoceánico
Mario Benedetti

"Te propongo
construir un nuevo canal
sin esclusas
ni excusas
que comunique por fin
tu mirada atlántica con mi natural pacífico"
Thursday, November 14, 2013

El arte del olvido.


Como todos, me he lamentado alguna vez, "nerudianamente" hablando, de cuan "corto es el amor y cuan largo es el olvido". y así con Francisco Villaespesa, también me quejo: "¡El amor es más fuerte que la Muerte, y la Muerte más fuerte que el olvido!"  Bien sé que el olvido es el morir, y la muerte detiene en el tiempo y el espacio la preeminencia del amor.

Contradigo a Sábato, no pienso que todo tiempo pasado fue mejor o peor, sino el 'nunca mas' de Poe, pues todo tiempo presente pasa a ser sin remedio "el olvido que seremos".

Me suscribo  a la sentencia de Ángela Becerra en "Lo Que le Falta al Tiempo“: "Estamos muriendo cada día; lo que pasa es que lo olvidamos. Si no lo hiciéramos, no podríamos vivir. El olvido es un mecanismo de defensa, un velo que empleamos para cubrir lo que nos duele”

Además, a la par del invidente autor bonaerense, me pregunto y te pregunto: ¿Y habrá suerte mejor que ser la ceniza, de que está hecho el olvido? El mismísimo Borges, al asomo de su tímida sonrisa, nos contesta :

"Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra."

Ah! El Arte del Olvido,  frase muy parecida al título de un manual de psicología pop y motivacional cualquiera, pero...en qué consiste el dominio de un arte tal?

La respuesta es: No hay respuesta válida ni explicación posible. Cada quien se las arregla como puede y como quiere.

Mientras tanto, los poetas coquetean con el olvido, a su manera y a su modo. Gelman lo rememora en la bruma nebulosa de la distancia y la separación de su amada:

"Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti" Juan Gelman.

Algunos , en ejercicio mágico-real se arman de voluntad heroica y arremeten contra el enigma, lo enfrentan cuerpo a cuerpo en su propio terreno,  hasta llegar al knockout:

"Cruzo y olvido, sangro y olvido, silbo
y olvido: no vivo y creo que hasta
mi no vivir, olvido."

dice Santiago Montobbio.

Otros,  ven en el amor, el antídoto para enfrentar toda forma de olvido, quien ama no olvida, se condena a perpetuar en la memoria ese objeto, y también pretexto, del amor, lo afirma  Juan Boscán,

"Quien dice que la ausencia causa olvido
merece ser de todos olvidado."

Antonio Machado, sin embargo, con el despecho a flor de piel, a fuerza de justificar lo injustificable, se convence a rajatablas de lo siguiente:

"Te quiero para olvidarte,
para quererte te olvido."

Extraña manera de querer y de decir te quiero, dirían los lectores mas sensitivos. Alguien, cuyo nombre responde al de Manuel Justo de Rubalcava, hace coro a esta peculiar idea, cuando advierte :

"Si a ti te falta el amor,
A mí me sobra el olvido."

Jose Angel Buesa, aquel poeta cubano, confidente de enamorados y despechados a un mismo tiempo, quiso decir lo mismo que Machado, al proyectar en un medianamente cursi rejuego de palabras, la antítesis de lo fatal :

"Y, en ese hacer y deshacer lo hecho,
solo un amor se salva del olvido,
y es el amor que queda insatisfecho."

Ese mismo Buesa, se queja luego de otra crueldad del olvido, lo maldice por todo cuanto quita y lo que da:

"Yo bien sé que el olvido, como un agua maldita,
nos da una sed más honda que la sed que nos quita"

Llegado un momento crucial, muchos invocan el olvido de conjuro. Selo  prefiere antes que el recuerdo, se busca  el refugio de sus fauces, justo cuando el desamor carcome la carne, devora la fe, la voluntad, los deseos:

"Huye de mí, conviérteme en tu olvido,
en el tiempo imposible, en el primero
de todos los recuerdos del olvido." (Carlos Pellicer)

Sigue en pie el dilema planteado por Borges: "no basta ser valiente para aprender el arte del olvido". Se necesita mucho mas que valentía, se precisa heroísmo, genio, inteligencia, fuerza sobrehumana. Vencer el olvido es vencer la muerte, y la muerte y el olvido, si pueden ser vencidos alguna vez, solo habrán de ser vencidos por la fuerza omnipotente del amor.
Thursday, October 31, 2013

La señal definitiva.


Podemos alardear de nuestro saber: citas, fechas, acontecimientos, datos, ciencia, números y estadísticas. Podemos mostrar el prodigio de nuestra memoria y recitar de palmo a palmo la Biblia o el Corán. Podemos ufanarnos de la sabiduría adquirida, libros leídos, conocimiento de teorías, leyes, dominio de hipótesis, cálculo y análisis de criterio.

Sin embargo, nos desplazamos por la vida a cuentagotas, sentimos que avanzamos a tientas, que nos atenazan tantas preguntas e interrogantes de las cuales carecemos de respuesta. Los llamados hombres sabios alzan el báculo (no me refiero al hueso peneano) y sentencian que no todo es dable conocerlo, ni todo nos fue revelado y mucho falta por saber y descubrir sobre nosotros mismos, mas allá de la caverna y el altar, mas allá del creer o no creer, del ser y el no ser.

Seguimos a tientas, aguijoneados por la duda, escrutando en la señal definitiva, de la cual nos habla la poeta:

NADA SABEMOS

Nunca sabremos si los engañados
son los sentidos o los sentimientos,
si viaja el tren o viajan nuestras ganas,
si las ciudades cambian de lugar
o si todas las casas son la misma.
Nunca sabremos si quien nos espera
es quien debe esperarnos, ni tampoco
a quién tenemos que aguardar en medio
del frío de un andén. Nada sabemos.
Avanzamos a tientas y dudamos
si esto que se parece a la alegría
es sólo la señal definitiva
de que hemos vuelto a equivocarnos.

Amalia Bautista
Monday, September 16, 2013

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