Wednesday, November 07, 2012




En las últimas tres décadas, han estado de moda en muchos países civilizados los llamados "Gurús de la superación personal" quienes promueven que todos “podemos ser mejores de la noche a la mañana". Con un simple abracadabra puede alguien auto-proclamarse libre de traumas, inseguridades, conflictos y frustraciones emocionales.

Obviamente, este es un mensaje para el encuentro de la felicidad mediática. La mayoría de personas que asisten a los espectáculos en vivo de estos gurús, que devoran sus libros o pagan a un Coach (guiador personal) que le ayude a superar sus problemas, cuando quedan a solas, al margen de toda esa propaganda para motivar el ego, vuelven a lidiar con la realidad y se sienten como la llama de una vela que mece el viento.

Si no hay un armazón firme que sostenga las ideas de cualquier motivador, regenerar la naturaleza intrínseca del hombre, es y será un objetivo destinado al fracaso. Pretender cambiar un ser humano desde lo extrínseco, con simples imágenes mentales a modo de flash, o con meras sugestiones parecidas al inducimiento hipnótico, es intentar pelear como Quijote contra imaginarios molinos de viento, o ''dar coces contra el aguijón" que es lo mismo que darse de cabezazos contra la pared.

Creo por supuesto en el arte de la motivación personal, pero el genuino, sin demagogia ni truquitos subliminales, el de la conversión auténtica, la interiorización personal, la búsqueda infatigable de lo que somos, lo que queremos y el manejo correcto de la realidad sin efectismos ni sueños torpes, la manera inteligente de adaptarse al medio ambiente en el que nacemos o nos incorporamos.

De ese dilema de la vida, sus trances oscuros, de las cadenas fortuitas de inseguridades y tragedias personales, del drama que acompaña la búsqueda incansable del amor y la felicidad, de la redención existencial, de la seguridad individual que tanto anhelamos, nos habla José Agustín Goytisolo, en este poema harto conocido, pero siempre refrescante y motivador que escribió una vez a su hija:


PALABRAS PARA JULIA
(José Agustín Goytisolo)

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.


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