Thursday, May 03, 2012

El tren de la vida sigue su agitado curso:  Los peones quieren ser jefes, los jefes quieren vacaciones pagadas de por vida, los pobres sueñan con comprarse buenos coches, mejores ropas, y llegar a ser dueños de un modesto chalé en un barrio de abolengo. Los demagogos siguen ideando nuevas formas de jugarle abracadabra a los incautos, los agiotistas quieren tener mejor control de la bolsa de valores, los aristócratas miran con recelo cómo se erosiona su prestigio en la sociedad , los amantes sueñan con el amor que nunca alcanzan, los estudiantes siguen quejándose de profesores mediocres y asignaturas pendientes, los profesores quieren tener  sueldo de magnates, los magnates ya no soportan que los identifiquen como explotadores y chupasangre.

La rueda de la vida sigue girando.  Siguen su curso las Promesas Cuestionables de los vendedores de cuatro esquinas, publicistas,  políticos y  falsos profetas.  ¡Quien pudiera hacerles verse en el espejo de sus propias contradicciones!

Propongámonos algo mejor,  apartemos el diario, cerremos las revistas, apaguemos un rato la tele y sólo dejemos el ordenador con la pantalla encendida frente nuestro, fija en Facebook, en esta entrada del muro del simpatiquísimo amigo Joel Regalado, para leer y releer con toda calma lo que Vicente Gallego, joven poeta español, nos propone así de simple:  Ejercitarnos en la absoluta calma.

Septiembre 27
(Vicente Gallego)

He releído hoy la historia antigua
que tú me regalaste, las batallas
entre griegos y persas, las conquistas
innumerables de Alejandro,
el fuego y la pasión que ahora parecen
un absurdo derroche
que no acierto a entender. Quizá, los tiempos...
el curso de esta tarde tan alejada y lenta,
sin afanes y solo,
esta tarde tranquila en la que amar
lo gris, lo no tan brusco ni glorioso:
perderme en mi interior sin ambiciones,
asumir la penumbra y deslizarme.
Reflexiono en mi cuarto
mientras llueve, parece innecesaria
cualquier exaltación.
Las cosas, lo que exigen.
Me ejercito
en la absoluta calma,
escucho los sonidos que producen
la cisterna, el desagüe, la anticuada
fontanería de esta casa,
y examino los dedos de mis pies.
Es sólo el tiempo lento, el oleaje
que me eleva despacio hacia mí mismo,
Existir: todo y nada,
este instante tan mío que ahora habito.

Search

Popular Post

Blog Archive

Actualizaciones por Email

- Copyright © CANTARES -Metrominimalist- Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan -