Friday, April 27, 2012

¿Se gana cuando se pierde?   ¿Existe algún beneficio en eso de perder,  una estrategia inteligente para capitalizar sobre lo que hemos perdido?

"Una adecuada actitud ante la vida es la mejor aptitud de la cual puede hacerse gala."  No recuerdo quien escribió esa frase, o si es mía, lo cual no importa mucho, pero fijémonos detenidamente  en la diferencia de las palabras actitud y aptitud, que no son lo mismo, ni son iguales.  Actitud concierne a una manera determinada de reaccionar a los estímulos recibidos de algo o alguien. Aptitud se relaciona con habilidad y talento individuales.

La mejor actitud, dicen los mejores maestros de la psicología pop,  es la de ver una perdida personal sin perder de vista que todo es pasajero y temporal en la vida, que todo es como un conjunto de situaciones cuyo desenlace siempre puede generar ganancias, si tenemos o aprendemos la actitud adecuada.

No hablamos de sublimar lo negativo, hablamos de aceptar y reconocer que todo cuanto acontece alrededor nuestro es parte de lo que somos, es la vida mostrándose en toda su plenitud, su manera de balancearse a si misma.  Siempre viviremos  ciclos, ciclos,  ciclos. Tal como la naturaleza manifiesta esos cambios, nosotros, seres humanos interrelacionados con ella, cambiamos también.

Me parece que eso quiso decir Elizabeth Bishop cuando escribió tan bellamente el poema  "El arte de perder",  poema conocido en todo el mundo,  que no  pasa de moda por su sagacidad, su alegre ironía y su sentido común.


EL ARTE DE PERDER

No es fácil dominar el arte de perder;
hay tantas cosas que parecen colmadas por el deseo
de ser perdidas que su pérdida no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la confusión
de las llaves extraviadas, de la hora desperdiciada.
No es difícil dominar el arte de perder.

Practica después perder más, y más rápido:
lugares, y nombres, y las tierras a las que pretendías
viajar.  Ninguna de estas pérdidas será devastadora.
He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira!, la última
o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.
No es difícil dominar el arte de perder.

He perdido dos ciudades, hermosas ciudades.
Más aún,vastos reinos que poseía, y dos ríos,
y un continente. Los añoro, pero no fue un desastre.
Incluso perdiéndote a ti (la voz risueña, un gesto que
amo) no habría mentido. Es evidente
que no es difícil dominar el arte de perder
aunque eso parezca (¡escríbelo!) un desastre.

(Elizabeth Bishop)


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