Friday, May 13, 2011



Estoy tan cerca de ti como tú del destino con que ahora eliges besar el tiempo.  Los labios saben de temores y sobresaltos, de los "por si acaso" que la carne lleva tatuados como promesas no cumplidas.

Ahora es otro ya quien ciñe tu corona y pinta montañas y toboganes en el aire que hoy respiras.  Es otro el dolor, otra la risa que anotas paciente y cabizbaja en los últimos meses del calendario en curso.

Pude ser y no fui.  Pude haber encendido fogatas a tu nombre en Central Park. Pude haber recorrido contigo el subway camino a Coney Island, haber apretado tus manos de bien, arreglarte el pelo o el sombrero, haber aprendido cada inflexión oculta en tu sonrisa, haberte oído leer muy despacito a Neruda, con esa voz tuya que hace imaginar a un soplido de viento naciente del mar de inviernos tropicales.  Pude haber escrito un soneto a la memoria de tu ojos que me mirarían como la tarde mira el crepúsculo sin pestañear siquiera.  

Pude haber sido y no fui.   No lo olvido: El silencio es la burla del amor.  La distancia juega por su parte, a ser verdugo con balanzas negras.  No hay peor cobarde que quien tiembla ante el amor y lo deja ir, sin decir detente, sin explicar que el destino ha sido el de conocerse y de encontrarse.

Puedo ver hoy,  como desde siempre, tu sonrisa jazmín rosa, tu pelo corto volcado en rizos, tus ojos únicos. Hubiese querido poner en tu piel mis deseos de hombre, ponerle nombre a cada una de tus pecas, detener el sol en mis recuerdos, destruir el calendario, cambiar el destino ya elegido.  Pero soy mortal, plagado de limitaciones. Y suspiro, entonces, por todos los sueños perdidos desde cuando te supe desposada.

Me declaro culpable.  Nunca dije "aquí estoy para ser tuyo", nunca sugerí salvar el océano ni    cruzar la linea divisoria entre tu invierno y mi sol. Nunca di la cara, ni confesé el delirio, el cariño cultivado hacia ti a punta de silencio.

Ahora, la fe se ha ido a retaguardia, el amor suena a  palabra torpe y la guitarra valenciana, temblorosa en las manos, sugiere como colofón  a este ciclo de recuerdos una melodía en re menor para el siguiente coro:  

"De miedo mueren los amantes
que por siempre lloran
cuanto amaron y nunca poseyeron".

Search

Popular Post

Blog Archive

Actualizaciones por Email

- Copyright © CANTARES -Metrominimalist- Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan -