Estabas debajo del Jacaranda violeta. Brillaba el sol en tus pies. Pensabas en la copla de los marineros cantando alrededor del muelle: "Si no vienes, yo me voy. Si me olvidas, otro amor vendrá a mi encuentro". En tus manos: un sueño de flores, saudade carmín, abrazo que añoras, "lágrimas para un recuerdo". Mañana, podrás sentarte de nuevo en ese tronco (palisandro que amas) como quien ya presiente el oleaje de las aguas de invierno, soliloquio de la marea baja en aquel mar bermejo.

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