Friday, October 16, 2009












Por Joel Regalado


De acuerdo a Freud hay cierto vínculo entre el deseo, la belleza y la muerte como atributos del objeto sexual.(1) Que la muerte sea equiparada a conceptos que tienen que ver con aspectos tan directos y mundanos de la vida, es una prerrogativa de Freud que puede ser discutible, y difiere mucho del pensamiento de Enmanuel Lévinas quien propone lo metafísico antecediendo a lo ontológico y para quien la muerte es mucho más que la desaparición, el paso a la nada o el no ser. Para Lévinas la muerte es como un acontecimiento sin respuesta, imprevisibilidad que le es ajena, al cual el sujeto entra poblado de misterio.

Al leer los poemas de Lauren Mendinueta, escritora colombiana radicada en Portugal, hallamos precisamente la presencia de la muerte en muchos de sus versos, interconectada a múltiples significantes y paradojas que responden a inquietudes revisadas por los principales autores de algunas de las corrientes del pensamiento moderno y postmoderno.

La paradoja de la muerte: la memoria silenciada versus la consciencia del porvenir infinito.

En su poema “Nocturno en muerte”, Mendinueta establece esa paradoja y ubica el concepto de que ‘la muerte borra la memoria. En adelante el pasado no existe”. Es decir la muerte es la nada, el silencio, el no ser, o ese estado de sueño permanente que nos propone el pensamiento teológico cristiano de los últimos dos siglos, pero sólo en relación al pasado. Asi lo establece cuando precisa:

“A los muertos se nos ha vedado el mirar atrás”.

Sin embargo, el poema sigue con una contraposición paradójica, cuando agrega en el próximo verso:

“Es sólo porvenir la muerte. Marcha indefinida.”

La palabra porvenir unida a la idea de una marcha que no acaba, indica la realidad de un futuro inidentificable que surje de la muerte. Muerte definitivamente no es pasado porque la memoria se extingue, pero puede ser futuro en tanto lo ligamos con el misterio, tal como propone Lévinas: “La muerte tiene un carácter imprevisible porque no está fija en un horizonte, porque me toma imprevistamente y por ello sin oportunidad de lucha, ya que es imposible tomarme de lo que me apresa”. (2)

Desde la perspectiva de la muerte hacia la contemplación de la vida.

Si Freud vincula el deseo y la belleza junto con la muerte pero involucrando lo sexual, Mendinueta poematiza la muerte en su encuentro con el ser, involucrando lo existencial  Así, del poema Nocturno Marino leemos:

“La desconocida regresa
Lívida
Flotante
Envuelta en noche
Y con el fresco olor
De la muerte”.

Hay varias ideas que subyacen en estos versos. Primero, nos habla de regreso, de una vuelta a la vida, de un renacer que puede ser literal, o bien, metafórico si lo entendemos en el plano del surgimiento del ser, el escaparse de la oscuridad existencial, la nostalgia, el desarraigo, la levedad anímica, (“envuelta en noche”),
o de una resurrección literal que involucra la pérdida de la corporalidad: “…el fresco olor de la muerte”. Además, el verso habla de una desconocida, un ser que ha perdido la identidad con la vida, se ha desconectado de ella o la desconoce y para ello utiliza dos vocablos que conjugan esa idea general del poema: “…lívida, flotante..”. Si analizamos los versos en un contexto mayor, hallamos que precisamente esa desconocida emerge de la oscuridad del mar y se encuentra impedida de trascender ese no-ser, de quebrar el efecto inexorable de la muerte, su olor, su lividez.

La vida como presagio,  espejo y transmutación de la muerte.

El otro lado de la moneda en relación a la muerte surge en algunos de los poemas De Mendinueta. Ya no es el ser que ha perdido la memoria de la vida y marcha hacia el porvenir de la muerte. Ya no es la desconocida que surge de la muerte y enfrenta la vida envuelta en ese sudario. Ahora la poeta mira en el espejo de la vida, el rostro de la muerte que la acosa y la persigue, que la acompaña o la seduce.

“Las sombras merodean
La muerte me acompaña
Y yo
Tratando de arrancarla como un velo.”

Y en ese mismo poema titulado ‘Media Noche”, repite:

“Voy despoblándome
Y la muerte
Insiste en habitarme”.

Si nos atenemos a la concepción de la vida en esa dualidad meta-religiosa que todos conocemos, La noche es sinónimo de tinieblas y de muerte, la luz lo es de la vida y del bien. Es por eso que a Lucifer, a quien se identifica como la personificación de todo mal, se le llame en teología: “El principe de las tinieblas”, de quien provino la muerte, al seducir a Eva para que mordiera la manzana de la desobediencia. También, el relato bíblico nos presenta a Adán y Eva escondidos entre árboles oscuros, en la búsqueda de las sombras, huyen de la luz de la inocencia, inmediatamente después que pecaron y se aliaron con el mal. Recordemos que la mayoría de los conjuros del mal se los asocia con la llegada de la media noche del misterio, la posibilidad de enfrentar o asociarse a fuerzas oscuras y desconocidas con conocimiento superior sobre la muerte, conocimiento que nos es vedado a los mortales.

En el poema “Otra noche’ surge la expresión de la lucha contra el presagio de la muerte desde la vida, en estos sencillos, pero hermosos versos:

Todo sigue
la muerte lo puebla todo
el pavimento
los buses
la sombra
la ruina
(¿todo?)

La interrogación final en ese “todo” que además la poeta decide encerrar en un paréntesis, indica la duda, pero también la certeza de que la muerte pende como Espada de Damocles sobre el ser, y determina la memoria del pasado y puede disgregarse en cada acto consciente, proyectarse al porvenir, a lo que quizás nunca seremos, o a lo que soñaremos que fuimos sin tener conciencia de ello.

Conclusión:
Sí, la fenomenología de la muerte es un vocablo recurrente en el poemario de Lauren Mendinueta. A veces, a la poeta se le ocurre seducirla, como una manera de sublimar su presencia inexorable e imprevisible.

“Corro en busca de la muerte.” (Confesion Nocturna).

Ese correr, esa búsqueda, puede ser una huida premeditada al abrazarla, cierto mecanismo de defensa para estar en paz con ella, para batallar con sus temores. Por eso nos resultan perfectamente naturales las declaraciones de la poeta en una entrevista que concediera a Alessio Brandilini: "A fin de cuentas la Muerte es la verdad más universal de todas.". Y no nos atrevemos a refutarle, reconociendo como sentencia T.S. Eliot "la manera como el mundo termina, / no con un estallido / sino con un sollozo”, sólo que ese sollozo está presente al nacer, y desde ahí la amenaza de la muerte se nos anuncia implacable y brutal. Por dicha incertidumbre es que la vocación del poeta se yergue para compaginar esa tragedia, desenmarañarla, desmitificarla, consciente de que tal como recita la autora: “El escritor busca aquello no escrito que complete la página no iniciada del hombre.” (Escrito de noche).


(Para leer y conocer mejor sobre el trabajo poético de Lauren Mendinueta, ir a su página-blog

http://www.laurenmendinueta.com/)

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Notas.
1. Citado por M.C. Beatriz De Ita Rubio1 - Universidad Autónoma de Nuevo León. "Emmanuel Lévinas: el deseo de trascendencia como esencia de la subjetividad" .

2. Idem.

2 Responses so far.

  1. Joel, me dejas gratamente impresionada con tu reflexión sobre Inventario de Ciudad. Tienes mucho talento para el ensayo literario. Expresas con mucha claridad tus ideas, lo que permite que se te lea con placer. Te agradezco todo el interés que le dedicaste a mis poemas. Me enorgullece tener un lector como tú. Un abrazo

  2. Gracias Lauren. Al leer tus versos me sentí tocado y no resistí la tentación de comentar un poco sobre ellos. Me alegra saber que los comentarios te hayan parecido bien. El gusto es mío.

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