Friday, November 25, 2005

Llama siempre la atención la manera especial con que Frida Kahlo decidió amar a Diego Rivera, y como a pesar de poseer talento personal suficiente para escribir su propia historia y para trascender individualmente en el arte, decide permanecer a la sombra de este amor y supeditarse a sus designios en todos los sentidos.

Frida, no quedo del todo en el anonimato ya que su figura de mujer y artista ha crecido con el tiempo y hoy es venerada y reverenciada por todo el mundo. Pero quedan sus cartas, sus pinturas en las que se lee y se ve retratado su dolor, su desgarro, su lámpara temblorosa pasional agitada por los celos, la conmiseración, el rencor y la adherencia ciega a ese amor turbio, explosivo y enfermizo.

El amor es llevado, a veces, a la paradoja de lo extremo, a la idolatría ciega. Entra en acción eso que se denomina por ahí como obsesividad compulsiva ligada con una fuerte dosis de masoquismo. Pero mas allá de lo puramente sicótico, esta la simple admiración del genio-hombre, mientras la mujer corriente se aferra a las miserias de su hombre-macho que la trata y la considera un ser inferior y a quien ella ve como poseedor y amo de su cuerpo, la mujer ensimismada por la genialidad de un artista se cree participe también de la genialidad de sus creaciones, las hace como suyas por extensión, y su sumisión no es puramente física ni primigenia, es cual la de un creyente religioso extasiado y arrobado en las mitificaciones de su Dios. El símbolo del padre semi-dios que la salva de la intrascendencia.

5 Responses so far.

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  2. Osvaldo says:

    hola Joel,

    creo el hombre decide que tipo de relación establece con el otro, sin embargo, la idolatría entre pares jamás será amor. Un idólatra amante nunca podrá alcanzar la plenitud y la profundidad que alcanzaría en el amor cómplice e imperfecto, pero real.

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  4. Es cierto Osvaldo. La idolatria implica una adoracion y admiracion enfermiza, un dejar de ser uno para pertenecer sin reservas al otro, pero en un acto en el que se autoaniquila la voluntad propia para convertirse en simple extension de ese otro.
    En el amor la igualdad y el darse mutuamente deben ser innegociables.
    Espero la estes pasando bien, Osvaldo.
    Abrazos.

  5. Rosa, si... creo tambien que en el amor nadie debe ser la sombra de otro. En el momento en que una pareja no logra mantener un balance o cierto equilibrio en el que mutuamente convivan y se amen como merece cada quien, la relación es un fracaso.
    Como bien dices que dijo Silvio se necesita 'un poco de amor, un poco de verdad", es decir es conveniente el no engañarse a uno mismo, a sabiendas de que lo que no funciono en el pasado y no funciona en este ahora, nunca lo hará.

    Besos,
    Joel.

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